Portada del sitio - Nuestros pueblos - Haití: de la rebelión a la maldición

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Más de dos siglos de intervención yanqui en Haití. Tras el reciente terremoto, las tropas invasoras siguen la ruta trazada por el imperialismo desde 1791...

Después de dos siglos de "terremoto" histórico, la primera república negra del planeta fue destruida por un terremoto real.

Haití vuelve a demostrar que la vida solo existe a través de las pantallas del televisor. Por estos días el mundo se estremece con las imágenes de un país en ruinas, con el llanto y las miradas insondables de los niños y de las madres, con la angustia de los heridos y de los sin techo... Es como si todos ignoraran que ese pueblo ha vivido un terremoto histórico y sostenido, desde que los aires de la Revolución Francesa se sintieron en la isla caribeña.

No es casual que en cierta historia no enseñen a conocer y amar a Haití. Pocos saben de la insurrección de Toussaint Louverture (1791), a quien sus correligionarios llamaron el "Espartaco negro". Lo mismo ocurre con Juan Jacobo Dessalines y Capois La Mort, quien en la batalla final de Vertiéres (1803) venció con sus hombres al temible francés Donatien Rochambeau. El 1 de enero de 1804, en la plaza de armas de la ciudad de Gonaïves, se proclamó la independencia de la isla de Santo Domingo, que tomó desde entonces su antiguo nombre indio de Haití.

Ignacio Ramonet asegura que "esa proclamación sonó como un aldabonazo en todo el continente americano. Los esclavos negros, sometidos a una dominación infernal, demostraron que, por su propia lucha, sin la ayuda de nadie, podían conquistar la libertad". Un silencio oficial envolvió aquella independencia. El "mal ejemplo" de sus precursores aterrorizó a las potencias que siguieron practicando la esclavitud, a pesar de que el Congreso de Viena (1815) había prohibido la trata. Las potencias coloniales boicotearon a la república negra: un país que no existía, con el que nadie comerciaba y al que todos los poderosos, con Estados Unidos a la cabeza, despreciaban por su rebelión.

1791: LA PRIMERA AGRESIÓN

El presidente estadounidense George Washington (1789-1797) apoya financieramente a los colonialistas franceses en la isla de Haití. Su acción apuntala la estructura burocrática-militar de la monarquía constitucional francesa. Este hecho se considera como la primera agresión directa del Norte contra América Latina y el Caribe.

1805: EL RACISTA MADINSON

El Secretario de Estados norteamericano, James Madison (1801-1809), valora los acontecimientos en Haití: "La existencia de un pueblo negro en armas, (...) es un espectáculo horrible para todas las naciones blancas. Evitemos que su mal ejemplo se disemine".

1814: EL PECADO DE PETIÓN

Refugiado en la caribeña colonia británica de Jamaica, Simón Bolívar escribe su famosa Carta de Jamaica, una profunda reflexión sobre la lucha revolucionaria en Venezuela y el futuro de toda América. Allí intentan asesinarlo y Bolívar se dirige a la República de Haití, donde obtiene generoso apoyo del presidente Alejandro Petión. Los patriotas haitianos lo ayudan a formar una expedición que llega a la Isla Margarita, y luego entra en territorio continental venezolano. A su paso, Bolívar va proclamando la emancipación de los esclavos... Petión nunca será perdonado por su hermandad con Bolívar.

1822: EL "EMBARGO" INFINITO

La Casa Blanca se ve obligada a reconocer la independencia de diversos estados latinoamericanos. Pero decidió mantener su "embargo" contra Haití. El entonces secretario de Estado, John Quincy Adams, arreció su política contra el pueblo haitiano e impulsó un pacto con Inglaterra y Francia dirigido a evitar la independencia de Cuba y de Puerto Rico del dominio colonial ibérico.

1871: LA BAHÍA DE LA DISCORDIA

La Casa Blanca apoya la fundación de Samaná Bay Company. Por solo 150 mil dólares anuales garantiza el control sobre la estratégica bahía dominicana. Mientras eso ocurre, la Marina de Guerra estadounidense realiza demostraciones de fuerza contra el gobierno de Haití, ahora con los ojos puestos en la estratégica Bahía de Molé de Saint-Nicholas.

1888: CAÑONES PARA "PERSUADIR" _
Haití es bloqueada una vez más por unidades de la Marina de Guerra estadounidense. Los gringos usan los cañones para "persuadir" al gobierno haitiano de que liberare una nave estadounidense que había violado las leyes de la isla caribeña.

1891: SE BUSCA BAHÍA PARA BASE NAVAL

Desde 1857, Peter Duncan, un capitán de mar estadounidense, se apoderó de la Isla Navassa, en Haití. Lo hizo invocando el Acta de Islas Guaneras de 1856, debido a sus depósitos de guano. Aunque en el diario de Cristóbal Colón ya se hace referencia a la Isla, Duncan alegó el descubrimiento de la misma el 1 de julio de 1857 y su toma de posesión el 19 de septiembre de ese año. En 1891, con el pretexto de "proteger la vida y las propiedades de ciudadanos americanos en la Isla Navassa" (en referencia a los explotadores del guano ajeno), barcos de la Marina de Guerra estadounidense bloquearon nuevamente las costas haitianas. El verdadero propósito era lograr que el gobierno de ese país le permitiera instalar una base naval en la estratégica bahía Molé de Saint-Nicholas.

1909: LA DIPLOMACIA DEL DÓLAR

La intervención política y económica, y posteriormente la militar, en Haití y Nicaragua son el balón de ensayo de la estrategia imperialista conocida como "diplomacia del dólar". En un Haití devastado por una crisis financiera y los levantamientos polí­ticos internos, el presidente William Taft (1903-1909) alentó a los banqueros norteamericanos para que invirtieran en la banca y en el desarrollo de los ferrocarriles del país caribeño. El objetivo real era el de­ alejar a las potencias europeas, padrinos de unos acreedores defraudados por los gobiernos haitianos. Sin embargo, cuando los resultados no fueron los deseados, Estados Unidos olvidó la promesa de Taft de reemplazar las balas por los dólares.

1914: UNA SIMPLE PRESIÓN...

Escudado en su retórica "democrática", el presidente estadounidense Woodrow Wilson (1913-1921) autoriza la ocupación militar de la capital de Haití. La orden dada a los Marines era la de presionar al breve gobierno de Davilmar Théodore (1914-1915) para que resolviera todas los litigios con los monopolios estadounidenses, así como para que le entregara el control de la bahía Molé Saint-Nicholas. Poca cosa.

1929: LA GUERRA DE LOS CACOS

Mientras crece la resistencia popular contra la ocupación militar norteamericana de Haití, el presidente títere Joseph Borno (1920-1930) implanta la Ley Marcial y la soldadesca estadounidense -junto a sus testaferros de la gendarmerie-, masacran una pacífica manifestación campesina que se movía desde la zona de Marchaterre hacia Aux Cayes. A plomo limpio la Infantería de Marina estadounidense derrotó a la resistencia haitiana, durante la llamada "guerra de los cacos".

1937: GENOCIDIO EN LA FRONTERA

El sátrapa dominicano Rafael Leonidas Trujillo (1930-1951) ordena la matanza de cerca de 25.000 haitianos en la frontera. La Casa Blanca hace como que no se entera. Cuando la noticia comienza a conocerse, Estados Unidos interviene para que no se afecte la "seguridad del Caribe". El Departamento de Estado inventa una reunión entre el presidente haitiano Sténio Vincent y Trujillo. El mediador gringo convence al mandatario haitiano para que acepte una indemnización de "veintinueve dólares" por cada uno de "los 18.000 haitianos" que -según el carnicero dominicano- habían sido asesinados.

1950: BIENVENIDOS GOLPES DE ESTADO

La Casa Blanca respalda el golpe militar que llevó a la presidencia de Haití al general Paul Magloire (1950-1956), quien de manera inmediata (y muy agradecido) se sumó al llamado de la OEA para respaldar la agresión estadounidense contra la entonces recién fundada República Democrática y Popular de Corea (RDPC).

1956: LOS PADRINOS DE "PAPA DOC"

Antes de que el Consejo Electoral ofreciera su último parte, ya la embajada estadounidense en Haití había santificado el fraude electoral que llevó a la presidencia a Francois Duvalier ("Papa Doc"). Un aventajado y sanguinario dictador, que inauguró un régimen terrorista dinástico de tres décadas.

1971: LA TRANSICIÓN SANGUINARIA

Luego de la muerte por causas naturales de Francois Duvalier, asume el gobierno de Haití su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc). Llegó con el apoyo total e incondicional de la Casa Blanca. En ese momento sólo tenía 19 años de edad. Pero no era un inocente: lo demostró con la creación del cuerpo de los Leopardos, fuerza más sanguinaria que la policía del régimen de su predecesor, los temidos Tontón Macoutes. Su gobierno se caracterizó por la galopante corrupción y la brutal represión hacia cualquier tipo de disidencia. En 1986 una insurrección lo sacó del poder. Para entonces, Estados Unidos le había retirado el apoyo militar y económico. Henri Namphy, jefe del Ejército, obligó a Baby Doc y a su familia a refugiarse en Francia. Allá vivieron como reyes, hasta que el consumo y el derroche desenfrenado lo llevaron a la ruina. En 1994 quiso regresar a Haití y medirse en elecciones. No pasó de ser un deseo incumplido.

1994: EL TRASPATIO NEGRO DE USA

Jean-Bertrand Aristide, un sacerdote católico que se había hecho abogado de los pobres, obtuvo una brillante victoria en diciembre de 1990. Su llegada a la presidencia de la República había devuelto la esperanza al pueblo haitiano... Pero en septiembre de 1991 lo derrocó un golpe de Estado militar y fue obligado a refugiarse en Estados Unidos. La Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), decretaron sanciones contra el nuevo régimen militar del general Raoul Cédras. El país fue sometido a un nuevo bloqueo económico a partir de 1993. La situación alimentaria y sanitaria se degradaba por días. Las negociaciones por el retorno de Aristide se hacían eternas. Finalmente, Estados Unidos, el sheriff del Caribe, decidió la intervención militar. Sus tropas desembarcaron en Haití el 19 de septiembre de 1994. La junta militar dejó el poder sin resistencia y el presidente Aristide fue restablecido en sus funciones en octubre de 1994. Su mandato, sin embargo, llegaba a su fin y la Constitución no lo autorizaba a pretender un segundo periodo. En febrero de 1996 entregó el poder al sucesor elegido por el pueblo: el antes Primer Ministro René Préval.

2004: LOS YANQUIS TRAS EL GOLPE...

El presidente Jean-Bertrand Aristide (1991, 1995-1996 y 2001-2004) es secuestrado y trasladado a Sudáfrica. El avión pertenece a la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En su tercera presidencia, Aristide realizó un giro hacia la izquierda (con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba y acercamiento a la Venezuela de Hugo Chávez). Su actitud le granjeó la antipatía de Estados Unidos y de sectores del país estrechamente relacionados con Otto Reich, el secretario para asuntos latinoamericanos. Reich es uno de los autores intelectuales del golpe y de la gran controversia con que se enmascaró la salida forzada de Aristide: sus partidarios aseguran que el 29 de febrero de 2004 el Presidente fue secuestrado por los imperialistas, en contubernio con la derecha haitiana y los ex militares. Sus detractores y el guión de la campaña mediática intentan hacer creer que la salida de Aristide fue "una consecuencia inevitable de su errático proceder". La verdad todavía puede leerse en los muros hoy derrumbados de la ciudad de Puerto Príncipe, donde la gente desesperada escribió: "Queremos a Aristide, fuera los gringos".

2010: "AYUDA" CON CAÑONES_
Después de dos siglos de "terremoto" histórico, la primera república negra del planeta fue destruida por un terremoto real. Ahora, además de ser uno de los países más sufridos y pobres del mundo, famoso por su inestabilidad política, miseria crónica, analfabetismo y sida, pasa a primer plano de las pantallas como una tierra arrasada, con un pueblo desesperado que clama ayuda. Y en medio de su milenario dolor y de la solidaridad internacional, liderada por los países del ALBA, Haití ha visto una vez más la llegada arrogante de los Marines yanquis. Un pueblo hambriento es una amenaza para el imperio. Los haitianos esperan techos, pan y agua, mientras los soldados yanquis se empeñan en decirles, a patadas, que deben tener paciencia... Como diría Ignacio Ramonet, es como si por un efecto contrario del vudú, la liberación se hubiera transformado allí en una infinita maldición.

ps:

(Foto: Cristóbal Manuel)