Portada del sitio - Institucional - Santa Fe - Ciudad - Pobreza. Viejo tema, nueva preocupación

Buscar

“La pobreza” es una consecuencia “lógica”, no casual, ni siquiera “indeseada” del Sistema Capitalista, mucho mas flagrante en su etapa de globalización imperialista, tal como lo demuestran los 1000 millones de pobres que hay en el mundo.

En estos días y luego que el Papa Benedicto XVI, hablara del escándalo de la pobreza en la Argentina, muchos sectores al igual que el Papado parecen haber descubierto que la pobreza en nuestro país aún existe.

Aquello que organizaciones sociales como la nuestra, no dejamos de denunciar nunca, aquello que desapareció de las hojas de los diarios, de las crónicas televisivas o de los informativos radiales, resulta que no era un invento de “esos vagos” que no quieren trabajar, que pretenden recibir sentados la ayuda del Estado, o la exageración de agitadores izquierdozos, desestabilizadores y kilomberos.

Parece que ahora, la pobreza en la Argentina existe, vaya uno a saber porque se habrá vuelto tan escandalosa y tan pública de golpe, después de tanto tiempo de estar sumergida. Lo cierto es que, nos hemos cansado de decirlo, “la pobreza” no es un flagelo natural ni un castigo divino a esos tristes pecadores que nacen, viven y mueren sin llegar siquiera a satisfacer sus necesidades más básicas. “La pobreza” es una consecuencia “lógica”, no casual, ni siquiera “indeseada” del Sistema Capitalista, mucho mas flagrante en su etapa de globalización imperialista, tal como lo demuestran los 1000 millones de pobres que hay en el mundo.

Por eso indigna ver; como por estos días aparecen opinólogos de la Pobreza en todos lados, la Iglesia que siempre la miró de costado, haciendo la honorable diferencia de la otra, la que vive y sufre con los pobres, la Sociedad Rural que la propicia y propició siempre en su afán acaparador de acumulación de riquezas, la derecha opositora que aprovecha, ésta si con fines desestabilizadores, los distintos estamentos de gobierno desempolvando viejos programas que nunca pasaron de la promesa y hasta determinados personajes, testaferros de grandes empresas mediáticas que defienden sus grandes negociados en el fútbol, utilizando la pobreza como pretexto para criticar la intervención del Estado sobre esos negocios.

Como lo han hecho siempre, todos hablan, todos opinan, todos proponen, todos parecen tener la verdad de la milanesa. Pero, lo cierto es que la milanesa no se cocina, los fondos destinados a revertir la pobreza, se agotan en el largo e intrincado camino burocrático que se crea con cada programa, la brecha entre los más ricos y los mas pobres se hace cada vez mas grande y lo que verdaderamente escandaliza es la exuberante riqueza de quienes manejan los hilos del Poder en estas tierras.

Parece que a nadie de estos nuevos descubridores de los horrores de la pobreza, se les ha ocurrido pensar, que la misma, no es una lista de objetos faltantes, sino fundamentalmente una suma de sujetos vivientes (que en nuestro país superan el 40% de la población) y que son precisamente eso, sujetos, no objetos.

Todos los programas destinados al combate de la pobreza y la desocupación en sentido general han fracasado, porque lo que se obvia, lo que no se tiene en cuenta cuando se elaboran en los laboratorios psico-sociales de la burguesía acomodada con muy poco o casi nada de trabajo de campo, es el sujeto protagonista de la desocupación y la exclusión que son los pobres. Y porque además el rubro económico que se destina a los llamados micro – emprendimientos, amerita para poder competir en el mercado de un alto nivel tecnológico que es imposible lograr con los topes de ayuda económica que se otorgan, quedando todos reducidos a emprendimientos de simple subsistencia, que ante el menor inconveniente se caen sin posibilidades económicas de reponerse.

Por todo ello, se hace imprescindible instalar el debate de la pobreza como un tema prioritario a resolver en y por la sociedad Argentina, sin tapujos ni rebusques, con la participación de sus verdaderos protagonistas, los pobres. La situación no ha podido ser resuelta por los supuestos especialistas a los que continuamente se consulta, creemos que es hora de al menos intentar otros caminos, consultar otros sectores y tratar todos juntos de hablar y actuar con sinceridad, sin hipocresías, sin falsas promesas. Dejar de crear superestructuras para que nada cambie y empezar a cambiar de verdad.