Portada del sitio - Institucional - Documentos - 8º Encuentro del MTL Capital. Noviembre 2008

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En estos años de escenario político cambiante, particularmente en nuestra Patria, donde el travestismo político ha sido lo cotidiano, nos ha caracterizado la coherencia con los principios que nos dieron origen. Venimos a reafirmar esos conceptos básicos: somos un movimiento político social que lucha por consolidar experiencias de poder popular junto a nuestro pueblo, con centralidad en la clase trabajadora y voluntad transformadora.

Queridos compañeros y queridas compañeras:

Venimos a reafirmar nuestros sueños, nuestros compromisos y nuestra voluntad transformadora que van a estar en el centro mismo de este 8º encuentro. Hemos transitado 8 años de esta fascinante experiencia político social, cargada de mística y compromiso con lo más profundo del dolor de nuestro pueblo. Miles de mujeres, hombres, niños, jóvenes y viejos protagonizan la aventura cotidiana de desafiar la injusticia que intenta arrebatarnos el futuro.

Llegamos cargados de balances necesarios, de tareas pendientes y urgentes, pero venimos precedidos por la acumulación de cientos de miles de horas de militancia que han modificado cada una de nuestras vidas, auto transformándonos en sujetos protagonistas de las tareas realizadas.

En estos años de escenario político cambiante, particularmente en nuestra Patria, donde el travestismo político ha sido lo cotidiano, nos ha caracterizado la coherencia con los principios que nos dieron origen. Venimos a reafirmar esos conceptos básicos: somos un movimiento político social que lucha por consolidar experiencias de poder popular junto a nuestro pueblo, con centralidad en la clase trabajadora y voluntad transformadora.

Vivimos una época de desafíos, signados por la extraordinaria experiencia continental que ha desafiado el orden establecido para terminar con 516 años de horror y barbarie.

El grito que nace de lo más profundo del continente de voces nuevas y viejas, de patriotas antiguos, el grito libertario ya no sólo reclama mejor distribución de la riqueza sino que interpela a la humanidad en la necesidad de repensar el vínculo integral de culturas, pueblos y naciones para construir la felicidad básica de nuestros pueblos.

Ya no es sólo un problema de cauces institucionales. Se trata de entender que esta tierra originaria, africana o latina contiene una multiplicidad cultural que se verifica también en nuestra Patria. A decir de Correa “no asistimos a una época de cambio, sino a un cambio de época”.

No son tiempos de revanchas. Recorre el continente el grito de Justicia. Atalonados en el ejemplo de Cuba, con Fidel y el Che como bandera, los pueblos del continente -derrotados en mil y una batallas- no se rindieron y avanzan con la generosidad que siempre los ha caracterizado.

Hoy más que nunca cobra inusitada actualidad la segunda declaración de la Habana que dice “porque los pueblos de América Latina han dicho basta y han echado a andar y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora en todo caso los que mueran morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia”.

El pueblo de Cuba y su gobierno revolucionario han resistido y lo siguen haciendo: 50 años de bloqueo económico-social, el periodo especial de los años 90, los huracanares, las invasiones mediáticas, etc., etc., y por supuesto no ceja en la lucha por arrancar de las entrañas del monstruo imperial a sus 5 héroes.

Vivimos como propios los procesos abiertos en todos los países hermanos. Con Evo y el MAS en Bolivia, nos hemos conmovido y sangrado ante la prepotencia de la oligarquía que ha regado una vez más al hermano país con la sangre de su pueblo. Rendimos homenaje a ese pueblo, a su inteligencia y a su voluntad que está a punto de establecer una nueva Constitución política del Estado. Esto enceguece las pretensiones de la oposición que intenta hacer prevalecer los privilegios que han disfrutado durante tantos años.

Bolivia instala por primera vez en el continente una discusión profunda sobre los pueblos originarios e incluye en su texto constitucional la justicia comunitaria y establece la legalidad que les negaron hasta hoy, abre espacio a la propiedad y las transacciones comunitarias estableciendo el derecho de los pueblos indígenas, originarios y campesinos.

El control social ya no sólo se reduce a la elección de autoridades sino a una participación activa de fiscalización de los actos de Estado, estableciéndose como una gran conquista el derecho a la revocatoria de mandato de las autoridades nacionales que no cumplan con sus programas y labores.

Las dos terceras partes de los bolivianos se reconocen como parte de las naciones originarias, de una etnia o de un pueblo que habitaban estas tierras desde tiempos inmemoriales. Su cultura se mantuvo a través de los siglos, sobre todo resistiendo las deformaciones, incorporando los elementos que le sirvieron para vivir y sostenerse, aprendiendo de los conocimientos de los pueblos que llegaron a conquistarlos, manteniendo su ciencia, preservando su arte, manteniendo su sabiduría ancestral.

Hemos participado activamente en el proceso abierto en Paraguay. De la mano de los campesinos, las fuerzas populares y la Iglesia de los pobres se ha puesto fin a 62 años de corrupción y saqueo al pueblo paraguayo. Sabemos que el camino emprendido por el compañero Lugo es un camino difícil, pero confiamos en que la voluntad del pueblo guaraní terminará por sepultar a colorados y liberales para depositar al hermano país en el lugar que le negara la guerra de la Triple Infamia. Una deuda histórica tienen las naciones de la región con el Paraguay. Más allá de las relaciones de Estados debemos reafirmar nuestro compromiso con el proceso abierto y nuestra predisposición para organizar a los compañeros y compañeras que habitan en nuestro país. Es hora de terminar el exilio del pueblo paraguayo. Millones expulsados de su tierra para buscar mejores condiciones en otros lugares del mundo. Sabemos de la titánica tarea emprendida, pero estamos convencidos que no hay retorno. A partir de Lugo nace un nuevo Paraguay.

De igual manera se consolida la experiencia del Ecuador. El 70% de su pueblo convalidó la nueva constitución ecuatoriana. La recuperación de los recursos naturales y de los bienes comunes está en el centro de la nueva Carta. Al igual que Bolivia se le restituye a los pueblos originarios el derecho a ejercer plenamente su cultura, lenguas y creencias. Se derrumba en este nuevo tiempo la idea de la América Latina y se abre camino la idea de la América pluricultural con cientos de lenguas que sirvieron para resistir y conspirar.

Celebramos que en el día de ayer, en un acto histórico, basándose en el informe que elaboró la Comisión para la Auditoría del Crédito Público, luego de 14 meses de investigación, el Presidente Correa anunció que su gobierno no pagará la deuda ilegítima, ilegal y corrupta” tras subrayar que “su peso debe ser trasladado por partes iguales a los responsables de adquirirla con malas artes, chantaje y traición. Cada cual tendrá que asumir su responsabilidad y pagar con sus bienes lo que corresponda.” Asumen además que promoverán en las Naciones Unidas la creación de un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana.

Es innegable que el proceso venezolano ha hecho un invalorable aporte al continente. Inspirados en Cuba y su revolución han puesto todos los recursos para humanizar una Venezuela que hasta aquel entonces negaba los derechos elementales a su pueblo. Lo primero que hizo Chávez fue demostrar que riqueza sobraba y había que repartirla. Desde allí con la fuerza moral de la práctica cotidiana han desafiado a los agoreros de la historia y han lanzado el desafío de la construcción del Socialismo del siglo 21. Es un proceso joven y dinámico, asediado por una derecha que, concentrada en Miami, hace todo lo posible por impedir la consolidación de esta nueva experiencia política.

Se radicalizan los procesos abiertos en Nicaragua y El Salvador. El reciente triunfo de las elecciones municipales en Nicaragua le ha asestado un duro golpe a la derecha de ese país que intenta reproducir conducta de los `80, fogoneando el paramilitarismo que desangrara a ese pueblo. La prensa da cuenta que miles de militantes, como por allá por el `79, con banderas rojas y negras han enfrentado el intento desestabilizador. Es un proceso abierto que debemos seguir de cerca. Sobre todo ahora que se abren perspectivas alentadoras del triunfo del Farabundo Martí en El Salvador, por primera vez sin Schafik Handal, hoy transformado en bandera que, como lo hiciera El Cid, se apresta, a pesar de su ausencia, a librar una nueva batalla.

Queremos rendir homenaje al heroísmo del hermano pueblo de Colombia, al Polo Democrático Alternativo y al infatigable esfuerzo de las FARC EP en su lucha permanente para terminar con el oprobio nacional y continental de haber constituido a la hermana república en el portaaviones yanqui en la región con la complicidad de los Pastrana y los Uribe, peones de estancia del imperio. Millones de muertos, mutilados y desplazados constituyen el escenario colombiano. La barbarie que recorriera el continente de la mano de pestilentes dictadores hoy tiene dirección fija en Colombia.

Nos sumamos a los reclamos de una urgente solución política pacífica y negociada al conflicto colombiano, que indudablemente debe comenzar por el intercambio humanitario de los prisioneros de guerra.

Allí en la tierra que fuera parte de la gran Colombia, allí donde Simón Bolívar desafiara al imperio decadente de España y enfrentara al naciente del Norte, otros hombres en nuevas épocas nos conmueven por su valentía y patriotismo. Honor y gloria a los que han caído sin pedir ni dar tregua, nuestro homenaje al comandante Raúl Reyes, cobardemente asesinado en territorio ecuatoriano por cipayos nativos comandados por el Pentágono.

Nuestro homenaje y nuestro dolor por la pérdida irreparable de un hombre ejemplar: Comandante Manuel Marulanda Vélez, presente!

Los procesos abiertos en la región se extienden como una mancha de aceite y ni los propios Estados Unidos pueden escapar al clima de época, la victoria de un presidente negro en Estados Unidos así lo confirma. Obama no fue electo por ser demócrata. El pueblo norteamericano, cargado de escepticismo por el bipartidismo tradicional, encontró un punto de ruptura cultural, y no es que nosotros alberguemos expectativas en demócratas o republicanos. El dato político es otro. El 70% de la población norteamericana participó en las elecciones y no sólo eso. Se lanzaron a la calle cual país del tercer mundo subdesarrollado para garantizar que la voluntad popular no fuese burlada. Un país que reclama se repongan los derechos sociales de los cuales los han privado; 40 millones de pobres, una desocupación creciente que sumaría a otros 40 millones a la indigencia es el futuro inmediato del pueblo estadounidense.

Crisis

En reiteradas ocasiones en los encuentros anteriores hemos venido advirtiendo sobre una crisis a escala planetaria que se ha constituido en una crisis civilizatoria de la humanidad. El propio Fidel Castro en un discurso histórico hace 10 años, que los medios de comunicación no se tomaron la molestia de registrar, advirtió de esta hecatombe. Después de una explicación exhaustiva Fidel dijo entonces que “el actual orden económico es insostenible, lo evidencia la propia vulnerabilidad y endeblez del sistema, que ha convertido al planeta en un gigantesco casino, a millones de ciudadanos y en ocasiones a sociedades enteras en jugadores de azar, desvirtuando la función del dinero y de las inversiones, ya que aquellos buscan a toda costa no la producción ni el incremento de la riqueza del mundo sino ganar dinero con dinero. Tal deformación conducirá a la economía mundial a un inevitable desastre.” Era el 1º de enero de 1999.

No se han detenido ante nada. Millones de excluidos y hambrientos pueblan el planeta. Se animaron a vaticinar el fin del trabajo y con ello suponían podían sacar a los trabajadores de la historia.

Las políticas económicas hegemónicas desplegadas a escala planetarias en los últimos 30 años, promoviendo la liberalización del mercado y la concentración económica a favor de las multinacionales, nos han conducido a la peor crisis que recuerde la humanidad. Los mismos que han disfrutado del festín hoy presagian más hambre, desocupación, enfermedades y muerte. Es el resultado de lo que el capitalismo le ha ofrecido a la humanidad, nos proponen más de lo mismo, dicen que van a reformular el Fondo Monetario Internacional, que fortalecerán al Banco Mundial y nos proponen las viejas recetas. Dicen que no nos podrán ayudar, que ahorremos, que no gastemos, que guardemos nuestras reservas, pero por sobretodo nos dicen PAGUEN LA DEUDA.

En otros términos, los países empobrecidos que han padecido sus viejas y nuevas recetas, los que sufrimos la explotación de este sistema, ahora debemos pagar las consecuencias de sus despilfarros.

Frente a la gravedad de la situación es necesario construir un nuevo orden económico internacional. Se hace más urgente que nunca acelerar la construcción de la integración regional que favorezca a nuestros pueblos, en el marco de relaciones soberanas, solidarias y democráticas. La propuesta del ALBA para los pueblos, como otros intentos en curso en la región, debería comenzar a ser debatidos más intensamente por los pueblos latinoamericanos y caribeños.

No estamos frente a una crisis temporal. Esta será una crisis larga que requerirá de toda la inteligencia técnica y política para atenuar el impacto en los más pobres.

Tampoco es cierto que de la crisis del neoliberalismo globalizado se salga a través de retornar al modelo llamado “Estado de bienestar” o “capitalista keynesiano”. No existe ninguna posibilidad material de que el sistema pueda poner marcha atrás, ni keynesianismo ni neodesarrollismo. Es hora de discutir profundamente un nuevo modelo económico que sea capaz de impedir que el capitalismo termine con la humanidad.

La primera y la segunda guerra mundial fueron herramientas políticas de resolución de la crisis del sistema capitalista mundial que costaron millones de vidas. Tampoco es posible hoy resolver la crisis del sistema a través del conflicto bélico. Las guerras desplegadas a partir de la caída del Muro de Berlín así lo prueban. No sólo no han resuelto la crisis sino que la han profundizado. La crisis que enfrenta el sistema es una crisis integral económica, energética, cultural y moral que suma a la caída de los paradigmas el derrumbe de Wall Street, exhibiendo su fragilidad en un momento en que la tesis del auto atentado nos recuerda el derrumbe de las Torres Gemelas.

La Argentina hoy

Es necesario para entender la Argentina hoy caracterizar acertadamente el proceso abierto en el 2000-2001. Es bueno recordar que al calor de ese proceso de alta conflictividad nació el MTL. Imaginado como un movimiento político social rápidamente se constituyó en una herramienta de los más pobres que luchábamos para sobrevivir a la prepotencia de la crisis que nos condenaba a pelear por los derechos más elementales: la comida y el techo se transformaron en ejes organizativos.

Rápidamente nos vinculamos con otros como nosotros para constituirnos en parte del bloque piquetero nacional, espacio que nunca consiguió superar la fragmentación que se disimulaba a partir de la capacidad de acción política desplegada en ausencia de un proyecto político único.

La crisis económica social devenida en crisis política amenazaba con instalar en la Argentina una nueva institucionalidad. Cinco presidentes destituidos por la crisis y la acción popular en un periodo de tiempo muy corto, miles de compañeros procesados, heridos, presos y decenas de muertos culminaron con la derrota del neoliberalismo ortodoxo. Se derrumbaban las verdades preestablecidas: el Consenso de Washington y el Pacto de Olivos Menem-Alfonsín consolidaban un modelo político de saqueo y entrega condenando a millones a la exclusión.

De ahí en más el sistema se abocó a recomponer la gobernabilidad del sistema preexistente en la Argentina. La nueva institucionalidad verificada en asambleas, fábricas recuperadas, movimiento piquetero, no había conseguido resolver el desafío de la etapa: la construcción de una nueva alternativa del campo popular.

A partir del asesinato de Kosteky y Santillán en el Puente Pueyrredón se acelera el proceso de recomposición de la gobernabilidad. En el 2003, tras el pacto Duhalde - Kirchner, le construyen una salida a la crisis política y se inicia un nuevo ciclo caracterizado por un gobierno gestual que disputa las banderas históricas del campo popular.

El kirchnerismo llega al gobierno con la formulación de reestructurar el modelo político argentino. Es la hora de la transversalidad ofrecida como modelo moderno de construcciones que puedan garantizar el pacto social necesario para resolver la profunda crisis de gobernabilidad que se atravesaba.

Nosotros establecimos diferencias y dijimos en aquel entonces que estábamos frente a una ruptura táctica con continuidad estratégica, dicho en castellano parecía que “cambiaba todo para que no cambiara nada”. La clase política tradicional no sólo no se había ido sino que reposicionaba y construía consenso. El nivel de recesión y marginalidad que habíamos alcanzado les ayudaba a aparecer como exitosos en el medio de la debacle.

Asumían el gobierno con el discurso de venir a restaurar un capitalismo serio y en el marco extraordinario que les generaba Fidel y Chávez que hacían preanunciar el abandono de la política de relaciones carnales con los Estados Unidos.

Otras de las diferencias no menores era la de establecer que Kirchner no era Menem ni Duhalde. Se inicia allí un proceso de cooptación, de chantaje a los movimientos sociales y a las fuerzas políticas de izquierda. La principal tarea que se diera el nuevo gobierno estaba centrada en horadar la capacidad de resistencia de nuestro pueblo.

Llegaban al gobierno después de un brutal traslado de capitales en favor de las multinacionales a partir de la devaluación, multinacionales que ya se habían beneficiado con una economía dolarizada, que les permitiera colocar a la Argentina como el país donde mayores ganancias obtenían.

Caracterizar al Kirchnerismo apropiadamente se transforma en el eje de la acción política. Nosotros hemos dicho que este es un gobierno de la burguesía local no nacional, que este es un gobierno de la burguesía lumpen, que prefirió asociarse a la especulación financiera renunciando a desarrollarse como burguesía nacional.

A partir de allí hay que decir que se comenzaron a constituir dos visiones fuertemente hegemónicas en el campo popular, una que lo caracterizaba como un gobierno nacional y popular en disputa y otra, de la cual somos parte, que entiende que en la Argentina no se ha modificado la matriz distributiva ni la estructura económica instalada por el neoliberalismo.

Debemos valorar de este gobierno su tendencia a favorecer las relaciones con los procesos abiertos en América Latina en el marco de profundas contradicciones. Pero es el mismo gobierno que realiza maniobras militares con Estados Unidos en el sur argentino, o que envía soldados a Haití.

Un gobierno de una gran carga de demagogia estilizada, que se reúne en la Isla Margarita (Venezuela) con otros mandatarios de la región para declarar los recursos energéticos como un bien social y de vuelta a casa le renueva por 40 años (15 años anticipadamente) las concesiones a la British Petroleum en Cerro Dragón (provincia de Chubut) principal reserva de energía fósil en Argentina.

Un gobierno que construyó acuerdos con la sociedad rural, la Unión Industrial, el moyanismo y que amparado en un momento de crecimiento de los precios internacionales y de expansión de la economía regional consiguió crecer a ritmo asiático durante más de 5 años.

Es muy importante establecer quiénes se han beneficiado con este crecimiento y cuál ha sido la base de sustentación de éste. Asumieron con un país paralizado, con una importante capacidad industrial ociosa y con fuertes remanentes energéticos, que después de 4 años y agotada la capacidad instalada y la reserva energética evidenció los límites de sus socios de la Unión Industrial, que no estaban dispuestos a reinvertir ganancias para seguir creciendo.

Por otro lado se ha mantenido intacta la designación de la Argentina como país agroexportador y eventualmente exportador de productos energéticos o de recursos no renovables, profundizando la tendencia a la concentración y extranjerización de la tierra, la sojización del país, la pérdida de la diversidad agraria, poniendo en riesgo la soberanía alimentaria y la salud de nuestro pueblo. Millones de toneladas de glifosato se desparraman por todo el país, envenenando tierra y aguas.

Podemos afirmar que si el modelo agroexportador argentino se mantiene intacto crecerá la influencia de la oligarquía financiera y agropecuaria a partir del agronegocio en la vida política del país. El llamado “conflicto del campo” desnudó de cuerpo entero esta situación. Reivindicamos el derecho del Estado a quedarse con la renta excedente, aunque agregamos no sólo del campo, de las petroleras, de las telefónicas o de las mineras que están perpetrando un verdadero saqueo y genocidio a lo largo de toda la cordillera de los Andes.

Pero también decimos que el conflicto de la 125 intentó polarizar entre amigos del gobierno y enemigos del gobierno al mejor estilo Bush, “o estás conmigo o sos terrorista”. Autocríticamente hay que decir que no tuvimos la capacidad de construir una tercera plaza, que planteara que la Argentina tiene resortes legales para resolver el conflicto planteado. Que es necesario avanzar en una ley de arrendamiento que evite la concentración de la tierra y ponga límites al agronegocio, que debe reponerse la Junta Nacional de Granos, que el Estado argentino debe recuperar los silos y puertos privatizados y reservarse para sí el derecho de la exportación de granos. De la misma forma debería hacerse con la Junta Nacional de Carnes.

Seguir analizando el gobierno es decir que existe un 48% de los trabajadores en negro, 40% con las necesidades básicas insatisfechas y un 15% de indigencia. Es decir que la participación de los asalariados en el Producto Bruto Interno recién ahora ha alcanzado los niveles del 2001.

Un gobierno que realiza cotidianamente un discurso de memoria, pero no avanza en una política profunda de defensa de los derechos humanos, que con su voto en el Congreso permitió que el reclamo de 16 años fructificara con la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, pero que también cotidianamente pone trabas para que civiles y militares sean juzgados por el delito que cometieron: GENOCIDIO.

Un gobierno que mantiene la política de criminalizar la pobreza y judicializar la protesta social; un gobierno que ha tenido el número más grande de presos políticos y que recientemente ha quebrado la tradición del pueblo argentino de refugiar a los luchadores políticos del mundo.

Un gobierno que sancionó la llamada Ley antiterrorista, que manda tropas a otros pueblos de América, acepta sin chistar a la IV Flota norteamericana y desde hace pocos días, en un nuevo intento de consolidar políticas de control social con la excusa de terminar con la inseguridad, pretende bajar la edad de imputabilidad a los menores.

Pero existen nuevas condiciones políticas. La crisis misma ayuda a modificar el escenario político. A pesar de la voracidad con que se han movido no han podido resolver la crisis en las tasas de ganancia. A partir de allí se han comenzado a romper alianzas. Primero con sus socios del campo, luego con la Unión Industrial y al no poder consolidar masa crítica que sostenga este modelo ha estallado el proceso de la transversalidad con Cristina Fernández como presidenta y su marido como jefe político del PJ, dando lugar a un reordenamiento del establishment de la política argentina. La derecha más concentrada, devenida en menemista en los años 90, incorporada orgánicamente al PJ, reclama su propia institucionalización y comienza un proceso de reagrupamiento ideológico en la Argentina.

La crisis mundial reinstala debates filosóficos de profundidad. La reestatización del sistema previsional es una clara señal de esto. Las AFJP, que recaudaron en 20 años 170 mil millones de peso moneda actual, sólo devolverán 80 mil millones. Y por supuesto otro hubiese sido el debate si primero se hubiese tratado este tema y después la ley de movilidad trucha aprobada por el Parlamento que condena al 90% de los jubilados a la pobreza y al 60% a la indigencia. Pero instala un nuevo piso de debate y una nueva subjetividad que termina con la falacia de que lo privado es mejor que lo estatal.

Y ahora nos vienen con la historia de la crisis, provocada por ellos y donde ellos se han beneficiado. Se comienzan a suceder en el país despidos y suspensiones preventivos frente a un gobierno que ensaya un discurso de la Argentina blindada.

Nosotros decimos que hace falta tomar medidas urgentes ya que es necesario instrumentar un Consejo Nacional de la Producción, integrado por trabajadores, empresarios y gobernadores para impulsar un programa anticrisis. Que tenga en el centro mismo el cuidado, defensa y el desarrollo del mercado interno. Elevar la capacidad de consumo de los trabajadores como la principal herramienta para enfrentar la recesión que se avecina. Este mega plan debe expandir la obra pública en un acuerdo nacional de preservación de los puestos de trabajo. Así mismo creemos que llegó la hora de universalizar la asignación por hijo que incluya a desocupados y desocupadas o trabajadores informales. Reclamamos un urgente aumento para los jubilados antes de fin de año y reclamamos al gobierno nacional que prohíba los despidos por 180 días, como así mismo abogamos por una ley que prohíba los despidos sin causa justificada.

La ciudad

La ciudad de Buenos Aires, la más desigual del país, concentra las mayores contradicciones de un país de dos pisos, se muestra opulenta, culta y soberbia para ocultar la pobreza que en ella se acumula. Cientos de miles de pobres pueblan sus villas, asentamientos y hoteles.

En ella se mezclan los conflictos locales y nacionales. Epicentro de la vida política nacional se constituye en una vidriera de las más profundas desigualdades sanitarias, educativas y edilicias. Podríamos decir que existen varias ciudades, una de Rivadavia hacia el Norte, otra hacia el Sur, donde Puerto Madero pareciese ser otro país.

Como vidriera de un país con una fuerte centralización política es laboratorio de armados políticos que posteriormente tienen una fuerte implicancia nacional. Desde 1996 a 1999 se ensayaron teorías sobre la Tercera Vía con De la Rúa, como jefe de gobierno, quien utilizara la ciudad como trampolín en el armado de la Alianza que culminara con la peor derrota de estas teorías en el país.

De la misma forma desde 1999 al 2006 el progresismo, encabezado por Aníbal Ibarra y Jorge Telerman devenido en kirchnerista (2006-2007), se constituyo en la avanzada de la aplicación del modelo en la ciudad, asfaltándole el camino a la derecha.

A partir de allí con la asunción de Macri se inicia un nuevo proceso de regresión de las libertades y recorte de los espacios democráticos. Una cuidad subordinada a la inversión y los negocios inmobiliarios, el predominio de la industria del automotor y el turismo, de servicios derivados fundamentalmente en la industria de la cultura y las finanzas.

Quieren negar la otra ciudad en la que trabajan y estudian miles de trabajadores que no viven en ella o que la visitan a diario en busca de actividades laborales o de atención sanitaria. Es la ciudad donde por un lado existen amarras para veleros y yates en Puerto Madero y la Costanera Sur mientras en Lugano, Soldati, o las villas de la Capital se amontonan los carritos que cuando cae la noche recorren los cestos de basura para resolver el problema de la pobreza, cartoneros que viven dentro y fuera de la ciudad.

Las principales medidas de los 11 meses de gestión Macri están fuertemente signadas por el recorte de los gastos sociales y la persecución a los trabajadores de la ciudad. Uno de sus primeros actos fue el despido de 2.300 trabajadores, que fuera su primera derrota. Los despedidos, con la CTA a la cabeza, después de un largo conflicto lograron su reincorporación. Allí también aparecen, a 30 días de su asunción, los primeros procesados de la actual gestión.

Con un discurso de achicar los gastos de la ciudad han intentado desmontar el sistema sanitario o reducirlo en forma discriminatoria sólo para quienes habitan la misma. Los últimos conflictos en los hospitales con el Argerich a la cabeza así lo prueban. Desabastecidos de los insumos básicos, con falta de personal y con un presupuesto achicado los trabajadores de la salud resisten.

No es distinta la situación de maestros y docentes. Confrontan hoy en la ciudad dos modelos educativos antagónicos. La intención, claramente manifiesta de quienes gobiernan, de privatizar amplias áreas del sistema educativo y otra que pelea por una educación pública, gratuita, igualitaria. No existe una imagen que describa mejor al actual gobierno que la de la policía apaleando docentes.

La ciudad que supo tener un fondo anticíclico (que nosotros hemos denunciado como una aberración) ha iniciado un importante proceso de endeudamiento. Dicen no tener presupuesto para educación, vivienda y salud. Recortan los gastos sociales pero paralelamente se aumentan los sueldos de los cargos políticos y multiplican funcionarios, la conformación de la policía porteña, de su academia y el llamado a exonerados de otras fuerzas desenmascara la esencia clasista y xenofóbica de Macri y sus asociados.

Nada de lo que ocurre en la ciudad sería posible sin la anuencia del kirchnerismo que denuncian cotidianamente el accionar de la derecha y su peligroso avance pero tras las puertas de la Legislatura se reparten negocios y siempre votan juntos.

La situación de la vivienda no escapa a esta lógica. Quienes dicen no tener presupuesto subejecutan las partidas presupuestarias, Macri ha dicho en la Cámara de la Construcción “que el Estado no debe construir más, que eso lo deben hacer los privados, que el Estado sólo debe otorgar créditos a quienes prueben su capacidad de devolución para que el negocio lo haga la industria de la construcción”, sabemos que esto genera inmejorables condiciones para la especulación inmobiliaria, amenazando constituirse en un nuevo intento de expulsar a los más pobres de la ciudad.

La ciudad se puebla cotidianamente de conflictos. La CTA, organizaciones sociales de carácter territorial libran en ella una importante cantidad de luchas, de las más variadas, de las más diversas. Desde enfrentar los desalojos hasta impedir que desmonten el sistema de los neurosiquiátricos de la ciudad.

Lo cierto es que no son luchas meramente reivindicativas o corporativas. Hay en puja dos modelos de ciudad, hay dos concepciones filosóficas e ideológicas fuertemente enfrentadas. Por un lado la lógica del mercado de los grandes negocios del Estado como instrumento para enriquecerse de un sector de la sociedad que siempre vivió del Estado y a quienes conocemos como la “patria contratista”. Por otro quienes creemos en la necesidad de construir una ciudad para todos basada en el respeto, la democracia extendida y la solidaridad.

En este escenario, signado por la falta de alternativa política y crisis global, nuestro Movimiento trabaja cotidianamente.

Podríamos decir, sin lugar a equivocarnos, que seguimos ensayando formas organizativas y mecanismos de relacionamiento humano que nos permitan librar la batalla contracultural. Cotidianamente somos desbordados por la realidad que nos rodea, pero también sorprendidos por la capacidad creadora de nuestros compañeros y compañeras. El balance necesario debería tener por lo menos 3 capítulos:


- nuestras tareas políticas


- nuestra forma organizativa


- nosotros y nuestra Central

Nuestras tareas políticas están contenidas en la carta fundacional del Movimiento. Esta es una gran verdad pero también una simplificación. La construcción de procesos contraculturales suelen ser muy largos en el tiempo, no son procesos cortos ni simples y jamás serán hechos espontáneos; no alcanza con su enunciación, necesariamente debe ser un proceso planificado, paciente, de fuerte participación colectiva. A veces ganados por la prisa nos cuesta valorar lo construido. Hemos venido moldeando como la greda nuestra organización, despacio, con paciencia, con cariño, nos hemos cargo del dolor de nuestro pueblo. Y esto significa que hemos ido desarrollando la solidaridad como la principal arma contra el sistema.

Entendemos el territorio como una necesidad de encuentro y de confrontación. De encuentro con otros como nosotros y con otros distintos a nosotros con los cuales debemos construir la respuesta a las urgencias. Y de confrontación con el sistema que es quien domina hoy el territorio. No son batallas lineales ni siempre son explícitas, pero en esto de la construcción de contracultura y de poder popular nadie es neutro. Lo que sucede es que muchas veces esa confrontación no es perceptible desde la lógica imperante.

Nuestras formas organizativas deben estar fuertemente signadas por las tareas que nos hemos planteado. Cualquier modelo de estructura que vayamos diseñando debe contemplar la necesidad de incorporar muchos más compañeros y compañeras a la dirección y a la práctica cotidiana. No decimos que el modelo aplicado hasta hoy haya fracasado, pero sí estamos convencidos de que hoy es insuficiente.

Estamos proponiendo lo que propusimos el primer día: un modelo de democracia extendida, participativo y no cristalizado que nos permita incorporar a cientos a la tarea de la dirección de la Capital. Lo que hemos transitado no es malo, aunque siempre será insuficiente, hay que decir que en esta etapa se ha consolidado una nueva camada de cuadros fogueados al calor de la lucha que garantizan los relevos necesarios.

Autocríticamente hay que decir que el proceso formativo de nuestros cuadros está fuertemente vinculado a la práctica porque aún no hemos encontrado formas de sistematizar un sistema educativo. Esperamos que esta sea una de las tareas fundamentales de la dirección que emerja del 8º encuentro.

De la misma forma debemos decir que valoramos la práctica ya instalada de “frente a cada problema un colectivo”, así surgieron las comisiones. El trabajo de todas es respetable y lo valoramos, aunque queremos destacar la práctica desarrollada a partir de la lucha por los derechos humanos que nos enorgullece y aunque parezca una redundancia nos ha humanizado colectivamente. El asumir como propio, porque así lo sentimos, a los presos políticos sin preguntar y sin condicionar nuestra solidaridad nos llena de orgullo.

Sabemos de los límites de nuestra acción y alguien podría decir que frente a la situación de los 6 compañeros paraguayos detenidos fuimos derrotados “los derrotados son ellos, no consiguieron aislarlos ni quebrarlos en sus convicciones y a nosotros nos fortaleció su actitud y dignidad”. Seguiremos con ellos, seguramente en otro escenario, peleando por su libertad y la de su pueblo.

Hay cientos que trabajan en la comisión de organización, de finanzas, de salud, de micro emprendimiento, de política alimentaria, de documentación, de juventud, de vivienda, a todos ellos que se han constituido en un ejército silencioso nuestro reconocimiento. Nos han ayudado a entender que deberíamos modificar la estructura organizativa del Movimiento. Ya no alcanza con que resuelvan y administren los problemas, los necesitamos pensando y diseñando la política de este movimiento en forma más integral. Hemos aprendido de nuestros límites y de la necesidad de romper el techo que ello nos instala.

La CTA nos ha permitido en un clima de hermandad universalizar nuestros esfuerzos, capacidades y sueños, hemos peleado y seguiremos peleando por trabajo genuino, por recuperar la cultura del trabajo, hemos sostenido nuestra identidad como trabajadores y la Central ha sido una pieza fundamental para construir caminos comunes con trabajadores de otros espacios. Nuestra responsabilidad y nuestro compromiso han ido en ascenso dentro de la Central.

Este es un espacio compartido con compañeros y compañeras que han entendido que el modelo sindical clásico devenido en burocracia en la Argentina estaba agotado. A partir de allí y auto constituyéndose en los herederos de la CGT de los Argentinos se inicia un camino para construir un sindicalismo que rompa como espacio paritario y se encamine a la construcción de una herramienta política liberadora de la clase. Los 3 últimos Congresos han votado la construcción de un Movimiento político, cultural, social de liberación, de fuerte corte antiimperialista que dé respuestas globales a nuestra sociedad.

Las herramientas que fueron tomando cuerpo en esta última etapa son la Paritaria y la Constituyente social. La primera de fuerte corte reivindicativo asociado a la demanda cotidiana de nuestras familias y nuestras comunidades. La segunda como herramienta política capaz de construir el nuevo movimiento histórico que la Patria demanda.

18 meses de una experiencia fascinante de reconocernos y de mimetizar sueños y esfuerzos organizativos, desde La Quiaca a Tierra del Fuego, desde el Río de la Plata a los Andes. Anda suelta la idea y recorre pueblos, localidades, escuelas, fábricas, barrios; son collas, mapuches, guaraníes, tobas, huarpes, wichis, mestizos o gringos. Jóvenes o viejos, todos reconociéndose para juntar demandas y esperanzas, para hacer estallar la idea de la Argentina como crisol de razas, todos fascinándose con la cultura de todos, para soñar una Argentina pluricultural donde quepan todos los dioses, todas las lenguas, todas las demandas, todos los sueños. Todos reconociéndose para dejar de optar y comenzar a elegir, para entender que el mejor de todos está entre nosotros, tiene nuestros colores y respeta nuestra cultura.

Estamos hablando de disputarles el poder, de construir una nueva institucionalidad, donde habrá que disputar espacios, construir otros nuevos y destruir las bases de la dominación. Se trata de construir una experiencia popular que desborde los cauces institucionales, no se trata de gobernar mejor, no les estamos disputando la gobernabilidad del sistema. Se trata de refundar desde nuevos paradigmas que permitan a la sociedad intervenir y decidir sobre su propia vida. Es una propuesta simple. Se trata de democratizar las decisiones.

Llegamos a este 8º encuentro precedidos por la alegría del encuentro realizado en Jujuy en camino Hacia la Constituyente Social. 35 mil compañeros y compañeras provenientes de todo el país de más 800 organizaciones sociales no pertenecientes a la CTA se juntaron para discutir prioridades, acciones políticas e institucionalidad. La fiesta extraordinaria que hemos vivido nos carga de responsabilidades en primer lugar porque verificamos que es posible, y en segundo lugar porque confirmamos que la consigna central es acertada: AHORA ES CUANDO. Hoy la tarea es seguir subiendo peldaño a peldaño este proceso.

Una nueva estación será la marcha del 12 de diciembre a Plaza de Mayo. Iremos con la más elemental de las demandas, a denunciar que el hambre es un crimen y a reclamar la universalidad de la asignación familiar para todos los menores de 18 años. Pero fundamentalmente iremos para mirarnos a la cara, fortalecer las confianzas y decirnos que Otro país es posible y que lo podemos construir.

Con vistas al Bicentenario y como homenaje a los hombres y mujeres que nos legaran la Patria queremos recuperar lo más profundo del sentido libertario; marchan con nosotros los patriotas de todas las épocas para desterrar como un capítulo amargo el oprobio del capitalismo y su barbarie. Con el Che como síntesis y el socialismo como utopía final, la madre de las batallas se ha iniciado en el continente.

Hasta la Victoria Siempre.
Venceremos

ps:

Encuentro realizado en Barrio Monteagudo el Noviembre de 2008